Cuidados de un tatuaje recién hecho: guía completa para su cuidado y curación

Cuidados de un tatuaje recién hecho: guía completa para su cuidado y curación

¿Te has hecho un tatuaje recientemente y no sabes qué hacer tras tatuarte? No te preocupes: el cuidado posterior de un tatuaje recién hecho es sencillo pero fundamental. Un tatuaje nuevo es básicamente una herida abierta en la piel, por lo que requiere atención especial para evitar infecciones y asegurar una buena cicatrización. De hecho, se estima que hasta el 40% del resultado final de tu tatuaje depende de los cuidados posteriores que le des. En esta guía completa encontrarás paso a paso cómo cuidar tu tatuaje recién hecho, con consejos de limpieza, hidratación, qué debes evitar y respuestas a las dudas más frecuentes. ¡Sigue leyendo para que tu tatuaje sane correctamente y luzca espectacular por muchos años!

Cuidados inmediatos después de tatuarte (primeras horas)

Cuando el tatuador termine su trabajo, cubrirá el tatuaje con un vendaje (film plástico transparente o apósito especial). Esta cubierta inicial protege la zona para que coagule la sangre y previene la entrada de bacterias que podrían causar infección. Sigue las indicaciones de tu tatuador sobre cuánto tiempo mantener el vendaje. Por lo general, se recomienda retirar el film protector tras unas 6–8 horas para airear la piel. Si tu tatuador utilizó un apósito adhesivo especializado, este puede dejarse colocado hasta unas 24 horas antes de retirarlo, ya que estos apósitos permiten que el tatuaje respire mientras absorben el exceso de fluidos. En cambio, el film de plástico tradicional suele requerir cambios más frecuentes.

Antes de manipular el tatuaje por primera vez, lávate muy bien las manos. Usa agua tibia y jabón, limpiando entre los dedos y uñas, ya que vas a tocar una herida abierta y las manos pueden portar muchos gérmenes. Al retirar el vendaje, hazlo con cuidado y lentamente. Es normal que la zona esté húmeda con tinta excedente, plasma e incluso algo de sangre; límpialo con suavidad. Lava el tatuaje con agua templada y jabón neutro o antibacteriano, usando solo la yema de tus dedos para hacer un masaje suave. No uses esponjas, toallas ni nada que pueda raspar o tener gérmenes. Mientras te duchas, evita dirigir el chorro de agua directamente sobre el área recién tatuada para no lastimarla. Deja que el agua corra suavemente o utiliza tus manos para enjuagar la zona hasta remover los restos de tinta y fluidos.

Seca el tatuaje con mucho cuidado, preferiblemente al aire unos minutos y luego dando ligeros toquecitos con papel de cocina absorbente o gasas estériles. Nunca frotes la piel recién tatuada para secarla, ya que podrías irritarla o retirar costras prematuramente. Evita las toallas de tela, paños o papel higiénico que sueltan pelusa, pues pueden contener bacterias o residuos y contaminar la herida. Una vez la piel esté limpia y seca, deja el tatuaje descubierto unos 10-30 minutos en un ambiente limpio para que “respire” y se evapore cualquier humedad residual. Esto ayuda a la piel a oxigenarse, favoreciendo la curación.

A continuación, aplica una capa muy fina de crema hidratante específica para tatuajes (pomada cicatrizante). En el siguiente apartado te explicamos con detalle cómo y con qué producto hacerlo. Después de poner la crema, si tu tatuador te lo aconseja, puedes volver a cubrir el tatuaje con film limpio para protegerlo (por ejemplo, si vas a dormir y existe riesgo de rozarlo o manchar las sábanas). No obstante, muchos profesionales sugieren dejar el tatuaje al aire la mayor parte del tiempo para que sane mejor. Si lo cubres, que sea con material estéril y por períodos cortos. En las primeras 24 horas, es posible que tu tatuaje desprenda algo de plasma y tinta (es normal); mantén la rutina de lavado y crema para limpiar esos fluidos y prevenir costras muy gruesas.

Limpieza diaria del tatuaje (higiene durante la cicatrización)

La higiene constante es la base del cuidado del tatuaje. Durante las primeras semanas, deberás lavar tu tatuaje al menos 2 veces al día (mañana y noche), y hasta 3–4 veces si el tatuador lo recomienda. Siempre lávate bien las manos antes de tocar el tatuaje. Usa agua tibia (ni muy caliente ni fría) y un jabón neutro de pH balanceado o jabón antibacteriano suave. Limpia la zona tatuada con las yemas de los dedos, haciendo movimientos circulares suaves para remover suavemente residuos, costritas que se estén formando y exceso de crema anterior. No aprietes ni rasques; si alguna costra no se desprende, no intentes arrancarla. Evita totalmente usar esponjas, estropajos, paños o cualquier elemento que pueda irritar la piel o depositar microbios. En la ducha, no apuntes el chorro directamente al tatuaje; deja que el agua caiga suavemente sobre él o vierte agua con la mano.

Tras el lavado, seca el tatuaje con cuidado. Lo ideal es usar papel de cocina desechable o una gasa estéril, secando mediante toques suaves sin arrastrar. No uses toallas de tela comunes, ya que incluso limpias pueden tener bacterias, polvo o restos de jabón, y además soltarán pelusas que podrían pegarse a la herida. Si ves que alguna prenda se pegó al tatuaje (puede ocurrir si el tatuaje supura y se seca), no la arranques en seco: humedece la tela con agua tibia hasta que se despegue sin esfuerzo, así evitarás hacer daño a la piel.

Mantener el tatuaje limpio de esta forma ayuda a evitar infecciones y favorece una curación más rápida. Repite este proceso de limpieza un mínimo de un par de veces al día durante los primeros ~10-15 días, que es lo que suele durar la cicatrización inicial. Recuerda que la constancia es clave: aunque dé pereza, cumple con tu “ritual” de limpieza diario. Después de cada lavado, aplica nuevamente la crema hidratante para mantener la piel en óptimas condiciones, como explicamos a continuación.

Hidratación y pomada: ¿qué crema usar en un tatuaje recién hecho?

Mantener la piel hidratada es esencial para una buena regeneración. Una vez limpio y seco el tatuaje, aplica una crema o pomada específica para tatuajes. Lo más recomendado son productos desarrollados para la curación de tatuajes o pomadas reparadoras con dexpantenol (pro vitamina B5), ya que favorecen la regeneración de la piel. Por ejemplo, cremas cicatrizantes de farmacia como Bepanthol, Aquaphor u otras marcas especializadas suelen ser ideales. Estas pomadas suelen ser hipoalergénicas, sin perfumes ni colorantes, para no irritar la zona. No apliques productos caseros ni cualquier crema convencional: evita remedios como vaselina pura (petrolato), aceites, mantecas o cremas con alcohol, ya que pueden obstruir los poros o infectar la herida. En particular, las sustancias a base de petróleo como la vaselina impiden que la piel transpire, lo que puede atrapar bacterias y provocar erupciones o granos sobre el tatuaje. Tampoco uses cremas perfumadas en este periodo inicial.

Aplica la pomada en capa fina, cubriendo todo el tatuaje y un poco la piel alrededor. Debes echar solo una capa ligera y bien extendida, masajeando suavemente hasta que se absorba. El tatuaje debe quedar ligeramente satinado, no completamente embadurnado. Si pones crema en exceso, la piel no podrá respirar adecuadamente y podría macerarse (reblandecerse) demasiado, lo que favorece la aparición de bacterias y granitos en la zona. Recuerda: el tatuaje necesita estar hidratado, pero también airearse como cualquier herida para sanar bien.

Después de aplicar la crema, no olvides lavar de nuevo tus manos, ya que podrían haber tocado la herida. No hace falta volver a cubrir el tatuaje con film salvo que se ensucie fácilmente en tu entorno o por indicación profesional. En la mayoría de los casos, tras las primeras horas ya se deja descubierto.

Durante los primeros 10-15 días, utiliza la pomada específica de curación. Lo habitual es aplicar crema entre 2 y 4 veces al día, siempre después de limpiar el tatuaje. Algunos tatuajes (por ejemplo en manos o zonas expuestas que se resecan más) pueden requerir hidratar hasta 4-6 veces al día en los primeros días, pero siempre siguiendo la norma de lavar antes de cada reaplicación. A medida que pasen los días, notarás que ya no hace falta untar tan seguido. Tras unas dos semanas, cuando la piel ya haya cerrado, puedes cambiar a una crema hidratante normal (sin fragancia ni irritantes) para continuar hidratando la zona. Nunca dejes que el tatuaje se reseque completamente durante la cicatrización; una piel demasiado seca puede formar costras más gruesas que afecten el color. Mantén un equilibrio: piel hidratada pero no saturada de ungüento.

Qué no debes hacer después de tatuarte (cosas a evitar)

Así como es importante lo que debes hacer, también hay una lista de cosas que NO debes hacer durante la cicatrización de un tatuaje. Muchas de estas precauciones aplican por al menos 2 a 4 semanas posteriores al tatuaje. Toma nota de lo siguiente:

  • No sumerjas el tatuaje en agua. Evita bañeras, piscinas, jacuzzis, ríos o mar hasta que el tatuaje esté totalmente curado. La herida no debe “remojarse” porque la humedad ablanda las costras y favorece infecciones por bacterias presentes en el agua. Puedes ducharte, pero solo con agua limpia y siguiendo las indicaciones de lavado suave mencionadas (duchas cortas, sin chorros directos).
  • No expongas el tatuaje al sol directo. Los rayos UV son el peor enemigo de un tatuaje nuevo: pueden quemar la piel lesionada y desteñir los colores. Es fundamental no tomar sol ni usar camas bronceadoras durante al menos las primeras 2-4 semanas (idealmente un mes completo). Después, cuando el tatuaje haya sanado, protége lo del sol con ropa o aplica protector solar (SPF 30+ o 50+) antes de cualquier exposición prolongada.
  • No te rasques ni quites las costras. Es normal que el tatuaje pique mientras sana, especialmente cuando comienzan a formarse pequeñas costras o pellejos. No las arranques ni te rasques la piel que se esté descamando. Si te rascas, puedes provocar infecciones, cicatrices o zonas despigmentadas arruinando el diseño. Para aliviar la comezón, puedes dar golpecitos suaves alrededor, aplicar un poco de crema extra o incluso algo de frío indirecto, pero nunca uñas. Ten paciencia: las costras se caerán por sí solas.
  • No toques el tatuaje con las manos sucias. Evita a toda costa manipular o revisar tu tatuaje si no te has lavado las manos previamente. Tampoco dejes que otras personas lo toquen. Recuerda que cualquier germen puede entrar por la piel lesionada y causar una infección.
  • No uses ropa ajustada ni materiales poco transpirables sobre el tatuaje mientras cicatriza. Opta por prendas holgadas de algodón que no se peguen a la piel. La ropa apretada puede rozar la zona, remover costras accidentalmente e impedir que la herida ventile. Si tu vestimenta roza el tatuaje (por ejemplo, cinturones, elástico de pantalón, sostén, etc.), mantén la zona cubierta con un film o gasa suelta para evitar fricción.
  • Evita ejercicios intensos y sudor excesivo. Durante al menos las primeras dos semanas, no hagas actividad física vigorosa ni vayas al gimnasio. El sudor puede irritar el tatuaje, producir picor e incluso arrastrar suciedad al poro abierto. Además, movimientos bruscos podrían agrietar costras. Si debes ejercitarte, hazlo moderadamente, limpia el tatuaje luego y dúchate pronto.
  • No fumes ni bebas alcohol en exceso en los primeros días. Sustancias como el alcohol dilatan los vasos sanguíneos y pueden aumentar el sangrado y la pérdida de tinta/plasma de la herida, afectando la correcta fijación del tatuaje. Además, emborracharse podría hacer que descuides la limpieza o te golpees el área sin querer. Lo mejor es abstenerse de alcohol y otras drogas mientras dure la curación inicial.
  • Mantén al tatuaje alejado de mascotas y suciedad. Por adorable que sea tu perro o gato, no permitas que sus hocicos o pelo entren en contacto con tu tatuaje recién hecho. Las lamidas de las mascotas o sus pelos pueden introducir microbios y causar infección. También procura tener sábanas limpias (cámbialas con frecuencia la primera semana) y un ambiente higiénico. No apoyes la zona tatuada en superficies dudosas (ej. barandas, paredes públicas) hasta que esté curada.
  • No apliques cremas, ungüentos o medicamentos no indicados. Salvo que tu médico lo recete, no pongas antibióticos tópicos, pomadas con cortisona, ni remedios caseros sobre el tatuaje. Productos como mercurio cromo, alcohol, agua oxigenada, yodo, etc., están contraindicados porque pueden irritar y secar demasiado la piel, dificultando la cicatrización y dañando el pigmento. Sigue con jabón neutro y crema específica; no necesitas desinfectantes fuertes si mantienes buena higiene.
  • No te preocupes en exceso. Evita sobrecuidar o inspeccionar obsesivamente el tatuaje. Abrir constantemente el film para “echar un vistazo” con manos sin lavar, o echar crema cada hora, puede ser contraproducente. Déjalo sanar en paz siguiendo las pautas establecidas.

Resumiendo, tu tatuaje necesita un entorno limpio, hidratación moderada, aire para curar y protección de cualquier agente externo dañino. Con esas precauciones, tu piel cicatrizará sin complicaciones y tu tatuaje conservará sus colores vivos.

Proceso de cicatrización: ¿cuánto tarda en curar un tatuaje y qué esperar?

Cada persona sana a un ritmo distinto, pero por lo general un tatuaje tarda unos 10 a 15 días en cerrar superficialmente. La recuperación inicial suele llevar aproximadamente dos semanas para la mayoría de tatuajes. Durante este periodo notarás varios cambios normales en tu piel:

  • Primeros 1-3 días: La zona tatuada estará enrojecida, caliente al tacto y sensible. Puede inflamarse ligeramente. Es común que las primeras 24-48h supure una mezcla de plasma transparente con algo de tinta (no te asustes, parte de la tinta sobrante sale). Limpia esas secreciones con tus lavados diarios. El tatuaje puede verse más opaco o “borroso” inicialmente debido a la humedad bajo el film y la inflamación.
  • Del día 3 al 7: Empiezan a formarse costras finas o una piel escamosa sobre el tatuaje. El enrojecimiento general va disminuyendo. Probablemente sientas picor a medida que la piel cicatriza – es señal de que está sanando. No rasques ni pellizques. El tatuaje podría verse opaco bajo esas costras; es normal.
  • Semana 2: Las costras comienzan a desprenderse poco a poco. La piel puede pelarse similar a cuando sufres una quemadura solar leve, soltando pellejitos con tinta (otra vez, normal). Bajo esa piel muerta se asoma piel nueva más rosada. Sigue hidratando bien para que las costras se caigan solas. A final de la segunda semana, la mayoría de las costritas ya habrán desaparecido.
  • De 2 a 4 semanas: La piel termina de regenerarse. El tatuaje podrá considerarse “curado” hacia las 3-4 semanas, cuando ya no haya costras ni zonas abiertas. La piel nueva aún puede lucir algo brillante o más clara de lo normal al principio, pero recuperará su tono con el tiempo.

Ten en cuenta que tatuajes más grandes, con mucho color o en zonas de roce (codos, rodillas) pueden tardar un poco más en sanar por completo. Siempre es bueno seguir con los cuidados (limpieza suave e hidratación) hasta que estés seguro de que la piel se ha recuperado totalmente.

Una vez superada la fase crítica de curación inicial, hay cuidados a largo plazo que te ayudarán a mantener tu tatuaje en óptimas condiciones. En adelante, mantén hidratada la piel tatuada aplicando crema humectante diariamente o con la frecuencia necesaria para que la piel no se reseque. La piel bien hidratada preserva mejor los pigmentos. Además, protege tu tatuaje del sol de por vida: los rayos UV con el tiempo decoloran cualquier tatuaje y dañan tu piel. Aplica siempre protector solar de factor 30 o superior en la zona tatuada cuando la expongas al sol, incluso después de que haya sanado. Esto no solo mantendrá los colores vibrantes, sino que cuidarás tu piel de fotoenvejecimiento y riesgos como el cáncer de piel.

Asimismo, recuerda que tu tatuaje forma parte de tu piel: evítate heridas o cortes sobre él. Si con los años notas el color apagado, puedes consultar con tu tatuador acerca de retoques. Y muy importante, observa cualquier reacción inusual. Aunque es raro, algunas personas pueden desarrollar reacciones alérgicas tardías a ciertos pigmentos del tatuaje (en especial tintas rojas) incluso meses o años después, manifestando sarpullido o picazón en la zona. Si ves algo fuera de lo común – sea una erupción alérgica o signos de infección – busca orientación médica.

¿Cuándo deberías preocuparte? Si en el proceso de curación notas síntomas alarmantes como dolor intenso creciente, enrojecimiento extendido o hinchazón considerable, supuración de pus amarillo-verde, mal olor, fiebre u otros signos de infección, acude al médico de inmediato. No intentes tratar una infección seria solo en casa; un profesional deberá evaluarte y posiblemente recetar antibióticos u otro tratamiento. Del mismo modo, si simplemente sientes que tu tatuaje “no está cicatrizando bien” o tienes dudas, consulta con tu tatuador o un dermatólogo. Como recomienda Mayo Clinic, ante sospechas de infección o problemas de cicatrización, es mejor contactar a un profesional de la salud. Más vale prevenir complicaciones – tu salud es lo primero, y con atención oportuna tu tatuaje podrá recuperarse correctamente.

Preguntas frecuentes sobre los cuidados del tatuaje recién hecho

¿Cuánto tarda en curar un tatuaje recién hecho?

Por lo general, la cicatrización inicial de un tatuaje demora entre 10 y 15 días. En unas dos semanas la piel superficial cierra, aunque la curación total (capas internas de la piel) puede tomar alrededor de 4 semanas. El tiempo exacto depende del tamaño del tatuaje, su ubicación y tu propia capacidad de sanar. Diseños grandes o detalles con mucho relleno pueden tardar un poco más que un tatuaje pequeño. Es importante seguir cuidándolo durante todo ese periodo: incluso si a los 15 días ya lo ves bien, continúa aplicando crema hasta completar mínimo las 3–4 semanas para asegurar que esté totalmente curado. Recuerda que durante este tiempo debes evitar sol, piscinas y otras cosas que puedan interferir en la curación (ver consejos arriba). Si pasan 3–4 semanas y aún tienes costras grandes, enrojecimiento o dolor, conviene consultar con un médico.

¿Qué crema es mejor para cuidar un tatuaje nuevo?

Lo ideal es usar una pomada específica para tatuajes o crema reparadora post-tatuaje. Muchas contienen pantenol (dexpantenol) o vitamina B5, un ingrediente conocido por acelerar la regeneración de la piel. Algunos ejemplos populares son Bepanthol, Cicaplast, Aquaphor, entre otras. Estas cremas suelen ser neutras, sin perfume ni alcohol, para no irritar. En caso de no tener una crema especial, puedes usar una pomada cicatrizante de farmacia (por ejemplo las que se usan para quemaduras leves o rozaduras) que sea antibacteriana y humectante. Evita cremas cosméticas perfumadas o lociones con alcohol, ya que pueden arder e irritar el tatuaje. Tampoco apliques vaselina salvo quizá en una etapa muy avanzada y solo si la piel está totalmente cerrada (muchos tatuadores desaconsejan la vaselina en tatuajes frescos porque no deja respirar la herida). En resumen: busca una crema hipoalergénica, con ingredientes regeneradores (pantenol, aloe vera, etc.) y de preferencia recomendada para tatuajes. Aplica siempre capas finas, las veces al día necesarias para que la piel no se reseque.

¿Cómo debo dormir con un tatuaje recién hecho?

Dormir con un tatuaje nuevo puede ser incómodo los primeros días. Lo principal es mantener la zona limpia y protegida mientras duermes. Si el tatuaje es en un lado del cuerpo, intenta dormir del lado opuesto para no recostarte directamente sobre la herida. De esta forma evitarás dolor y no desprenderás la pomada durante la noche. Usa sábanas limpias, preferiblemente oscuras o viejas que no te importe manchar, ya que es posible que el tatuaje expulse algo de tinta o fluidos las primeras noches. También es buena idea vestir ropa holgada de algodón que cubra el tatuaje, por ejemplo una camiseta vieja o pantalón largo suave, así lo proteges de roce con la cama y de posibles bacterias. Algunos tatuadores sugieren envolver el tatuaje con film plástico limpio antes de dormir la primera o segunda noche para evitar que se pegue a las sábanas, pero otros prefieren dejarlo al aire. Consulta lo que te recomendó tu artista. Si notas que por la mañana el tatuaje se ha pegado a la tela, humedece la zona antes de retirar la prenda (nunca tires en seco). Y ¡muy importante!: si tienes mascotas, no duermas con ellas mientras el tatuaje está fresco, para que no haya riesgo de lamidos o pelo sobre la herida. Siguiendo estos consejos, podrás dormir más tranquilo sin comprometer la curación de tu tatuaje.

¿Cómo saber si mi tatuaje está infectado y qué hago en ese caso?

Un tatuaje podría infectarse si entran bacterias en la herida, ya sea por falta de higiene o contaminación. Signos de infección pueden incluir: enrojecimiento intenso o que se expande en lugar de mejorar, inflamación considerable, dolor punzante creciente, calor en la zona, supuración de pus amarillo o verdoso (a veces con mal olor), aparición de fiebre o escalofríos. También podría presentarse estrías rojas saliendo del tatuaje (indica infección que se expande) o que la zona en vez de mejorar se vea cada vez peor. Si sospechas que tu tatuaje está infectado, acude lo antes posible al médico. No intentes sólo “echar más crema” o automedicarte con pomadas antibióticas sin receta; una infección verdadera generalmente requiere evaluación profesional. El médico (o un dermatólogo) evaluará la gravedad – en algunos casos recetará antibióticos orales o tópicos, y te indicará cuidados específicos (como continuar lavando con jabón antibacterial suave, pero evitando ciertos productos). También contacta a tu tatuador: muchos tienen experiencia y te pueden orientar, pero la palabra final la tiene un doctor. No ignores una posible infección, pues puede empeorar rápidamente. Por el contrario, si solo notas síntomas leves (ligero enrojecimiento, un poco de picor, costras normales), probablemente se trate del proceso normal de cicatrización, no de infección. Ante la duda, mejor consulta para quedarte tranquilo.

¿Cuándo puedo nadar o ir a la playa/piscina con mi tatuaje nuevo?

Debes esperar a que el tatuaje esté completamente curado antes de sumergirlo en agua. Esto significa evitar piscina, mar, ríos, lagos, jacuzzi, etc., por al menos 2 a 4 semanas. Durante la cicatrización, la piel no tiene su barrera protectora intacta y sumergirla en agua (especialmente en piscinas con cloro o aguas naturales con microorganismos) aumenta mucho el riesgo de infección. Además, la exposición prolongada al agua reblandece las costras y puede arruinar la tinta. Por ello, los expertos aconsejan no nadar hasta que el tatuaje haya cicatrizado por completo. Como pauta general, un tatuaje pequeño tal vez esté bien en 2 semanas, uno grande quizás requiera 3 o 4. En cualquier caso, asegúrate de que ya no queden costras ni piel abierta antes de sumergirte. Y la primera vez que vuelvas a nadar, enjuaga y limpia bien el tatuaje al salir del agua. ¿Qué hay de las duchas? Ducharte está perfectamente permitido (es necesario para la higiene) siempre que sigas las recomendaciones: agua limpia, tibia, no dirigir el chorro fuerte al tatuaje, no usar baños muy largos. Pero baños de inmersión prolongados, solo cuando tu tatuaje ya esté sano.

¿Cuándo podré tomar sol sin dañar mi tatuaje?

No debe darte el sol directo en el tatuaje hasta que esté curado, lo cual toma unas 2-4 semanas como mínimo. La radiación UV en una herida puede causar quemaduras, retrasar la cicatrización e incluso alterar los pigmentos. Así que olvídate de broncearte esa zona durante el primer mes. Si por alguna razón debes estar bajo sol en ese periodo, cubre físicamente el tatuaje con ropa o un vendaje opaco; pero lo ideal es no exponerlo en absoluto. Después de que sane, ya puedes ir a la playa o piscina, pero siempre aplicando protector solar alto (SPF 30 o 50) sobre el tatuaje. Ponte pantalla solar unos 20 minutos antes de la exposición y reaplícala cada 2 horas, especialmente si nadas o sudas. Ten en cuenta que incluso con protector, el sol con el tiempo hará que los colores se desgasten un poco – es inevitable, pero la crema solar lo reduce muchísimo. Muchos tatuadores recomiendan cubrir el tatuaje con tela si vas a estar al sol muy intenso durante horas, para máxima protección. En resumen: durante el primer mes nada de sol, y luego, protección solar siempre que lo exhibas. Así tu tatuaje se mantendrá vibrante y tu piel, saludable.

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